viernes, 28 de julio de 2017

La casa y el jardín de infantes: dos espacios diferentes

Cuando tuve la primera evaluación de Faustina, al mes de comenzar las clases, me fui algo decepcionada. No había huellas del desarrollo de su lenguaje que tanto notaba en casa. ¿Es que el jardín y el hogar son dos mundos totalemente diferentes al punto que una persona actúa y se desenvuelve de una manera diferente en uno y otro espacio? 
Faustina juega con una manta y una pelota,
junto a sus compañeros en el Jardín de infantes

Sí. El entorno, las situaciones, la interpelación, la convivencia con los demás, las propuestas, todo es distinto. Me pregunté en qué momento vería reflejado sus logros en el jardín respecto de su lenguaje. 

Al mes de esta evaluación, me reuní nuevamente con el equipo del Jardín común (maestra a cargo de la sala y directora) y los profesionales de apoyo que vienen de la escuela especial (la maestra integradora y la directora de la escuela). Fui a firmar el Proyecto pedagógico individual que acordaron para mi hija, de acuerdo a los contenidos del nivel y adecuado a sus requerimientos. La reunión fue muy satisfactoria porque realmente vi el trabajo en equipo que esperaba se conformara para hacer realidad la inclusión de Faustina.

Familia, escuela y profesionales de apoyo trabajando como un verdadero equipo enfocado en potenciar las posibilidades de Faustina y trabajar sobre lo que aún no lograba. La escuela ya había tenido reunión con el equipo del Centro de estimulación, que sin estar obligados a asistir fueron convocados por el jardín y participaron de un intercambio enriquecedor. Sin dudas, no me había equivocado. Había elegido una escuela que se preocupaba y ocupaba de la educación de mi hija conformando equipos, una escuela especial que acercó al jardín una excelente maestra integradora y un centro de estimulación comprometido con el desarrollo de Faustina, más allá de su trabajo en las terapias.

Durante la reunión me encontré con la sorpresa de que eso que el jardín no veía hacía un mes ya había aparecido: Faustina hablaba y aunque no se le entendían muchas cosas debido a su pronunciación, ya había soltado sus primeras palabras y pequeñas frases. Sin dudas había que darle tiempo. Si hacía un mes atrás no le conocían la voz porque no pronunciaba palabra, ahora estaban sorprendidos porque Faustina había hecho una explosión con el lenguaje. Aunque todavía les contaba entender, sin embargo ahora la veían verbalizar, decir palabras, pedir, hablar...

Mi amiga, que fue directora de un Jardín de infantes durante muchos años, me lo había dicho: "dale tiempo... o no te acordás cuando eras maestras y las mamás te decían "pero si en casa mi hijo habla! y en el jardín no lo hacía. O al revés!: en el jardín hacían cosas que en sus casas no". Tenía razón. Los espacios, los entornos, los vínculos, el funcionamiento... todo es distinto y cada uno va encontrando su lugar y sus forma de participar a la vez que las instituciones y las familias tenemos las propias.

Si bien los espacios y las interacciones son diferentes, sólo hacen falta tiempo, paciencia y oportunidades para que los chicos puedan llevar de un espacio a otro aquello que van experimentando, aprendiendo, transitando.

Pero el desarrollo de su lenguaje no era la única cuestión que sorprendía. También lo eran su capacidad de aprendizaje y la riqueza de su juego simbólico. Con mucho potencial, Faustina aprende algo facilmente y no hay necesidad de reforzar los procesos y el contenido aprendido, pues ni bien incorpora algo al día siguiente no sólo no lo olvida sino que lo mejora, lo enriquece y es capaz de usarlo en otros aprendizajes.

Sus puntos para trabajar son: la organización de las rutinas y la forma de resolver su comunicación con los otros, dos dimensiones que es lógico que las esté construyendo. A esta edad, los chicos resuelven con sus manos lo que no pueden decir con palabras. En la medida que van desarrollando su comunicación (ya sea gestual, verbal o por señas) son capaces de resolver sus diferencias con los demás a través de la palabra o avisándole a la maestra, por ejemplo. Esto, esperable para cualquier chico de su edad que aún está atravesando la etapa egocéntrica y no puede expresar oralmente sus necesidades, irá mejorando en la medida que vaya aprendiendo formas de comunicarse y relacionarse de manera diferente.

El seguimiento de rutinas y normas que hacen a la organización del grupo y las actividades también son importantes para la convivencia y los aprendizajes. Seguir normas de comportamiento y permanecer cada vez más tiempo sentada o prestando atención a algo la ayudará a concentrarse, terminar una tarea, enfocarse, aprender. Aunque es discutible que aún sigamos sosteniendo el disciplinamiento de los cuerpos en las aulas, es entendible y esperable para la escuela que hoy conocemos.

En su centro de estimulación y en casa, Faustina es capaz de prestar atención, seguir consignas, poner el mantel y los utensillos para comer y sin embargo en el jardín esto le cuesta. Mientras en estimulación y en casa podemos observar cómo Faustina es capaz de encontrar pares de figuras, corresponder figuras con su sombra, hacer juegos donde debe dar cuenta de dónde está una figura oculta, por ejemplo, en el jardín aún no han observado esto. Probablemente tenga que ver con la atención más personalizada frente a una sala de jardín de infantes donde interactúa un grupo de niños, aunque también pueda tratarse de que en la sala aún no hayan encontrado la forma adecuada de conseguir este aprendizaje. Como mamá esto me preocupa, por supuesto, pero también soy capaz de entender que a las escuelas también hay que darles oportunidades de aprender.

La inclusión y la enseñanza basada en el respeto de los ritmos de cada niño no sólo no es fácil para las escuelas sino que muchas veces requiere de ajustes también para los docentes que aún no son formados como profesionales para la diversidad pero igualmente aceptan el desafío de enseñar para todos, así como las familias aprendemos a formar a nuestros hijos sin poner por delante su discapacidad.

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sábado, 22 de julio de 2017

Nativos digitales: "mami, iu tuub"

La habilidad para usar la tecnología que tienen los niños a temprana edad es sorprendente. Aunque su uso deba estar supervisado por adultos, a nuestros pequeños nativos digitales le fascinan celulares, tablets, computadoras y videojuegos, y aprenden a utilizarlos casi por intuición.

Faustina mira un video en el celular.
Faustina le llamaba "hablá, hablá" a mi teléfono celular cuando tenía algo más de un año y ya me lo pedía para hablar con la tía o la abuela, mirar algún video en You Tube, ver fotos o simplemente tocar la pantalla para ir desplazándose de un lugar a otro. Cada vez que lo tocaba se abría una ventana nueva o había algo distinto que aparecía, y ella quedaba encatada con lo que sus ojos veían.

Pronto estaba haciendo llamadas a amigos, mandando fotos, escribiendo y enviando mensajes ininteligibles y sacando fotos y filmando sin saberlo y en un descuido! Mis amigos me llamaban riendo porque habían hablado con mi hija porque ella había llamado! O yo descubría una foto de sus dedos toda borrosa o un video donde lo único que se veía era el piso y una pata de la mesa, aunque se escuchaba mi voz de fondo mientras lavaba los platos.



Pero en el verano pasado sus intervenciones con el teléfono pasaron de ser exploratorias y caóticas a voluntarias y controladas, es decir, ya lo usa sabiendo, en parte, lo que hace y consigue abrir You Tube, buscar un video, darle play, saltear la publicidad, desplegar el menú para elegir otro o volver a mirar lo que le interesa!

Al principio miraba videos musicales con dibujitos con un pequeño celular mío. Pero ahora ya maneja el uso del teléfono móvil nuevo y le gustan esos videos virales donde aparecen niños cantando y actuando con las canciones de la familia dedos, los colores, Johny Johny y piletas repletas de pelotas. No se cansa de ver chupetines, confites, máscaras, manos, pies, muñecos haciendo caca o cualquier objeto de colores o niños que se tiran desde toboganes coloridos o hacen que lloran porque le sacan un chupetín. También descubrió los videos donde se muestran juguetes y le gusta ver los de los bebés muñecos comiendo su papilla, bañándose, vistiéndose o que se hagan caca. Ella también juega a lo mismo con sus bebés y hasta los lleva al baño.

Pero volviendo a la tecnología al alcance de los niños, pienso que tiene su lado bueno y su lado malo. En mi opinión, considero positivo que se desenvuelva con estos dispositivos, que aprenda sobre su uso y utilidad como cualquier niño. Sin embargo, creo esencial la intervención de los adultos para enseñar sobre un uso responsable, no dañino y limitado, pues, por ejemplo, una de las cosas que he notado es que internet no tiene límites y ella puede seguir tocando hasta el infinito y siempre hay una posibilidad de que sigan apareciendo alternativas para ver algo. Esto es muy perjudidial: a los niños les cuesta cerrar el momento de ver videos y les genera ansiedad de ir de una cosa a la otra que se despliega. Es como un círculo eterno del que no se puede salir. Además de que, sin filtros, puede acceder a cualquier contenido.

Respecto de la ansiedad, Faustina pasó por una etapa donde prácticamente no veía ni un video, pues ponía uno e inmediatamente ya estaba desplegando el menú, deslizando su dedito y haciendo click en otro que tampoco veía porque ya quería buscar uno nuevo! Ahora ya puede dejar lo que quiere ver y sabe que yo le pongo límites con el tiempo y el uso. Simplemente marco que en un rato ya se terminan los videos y le digo lo que haremos: bañarse, tomar la leche, cenar, salir o lo que sea que hagamos. Si bien cuando era más chiquita esto era más complicado y se frustraba si le sacaba el celular o no podía dar con lo que ella quería, ahora ya respeta los tiempos fijados para su uso, al menos por ahora, y no manifiesta frustación porque aprendió a usarlo.

Una de las cosas que aprendió es entrar a You Tube. Ya reconoce el ícono y le da play (y dice "iu tuub"). También sabe desplegar el menú y buscar lo que quiere ver entre las opciones que aparecen. Por otro lado, enseguida aprendió a quitar los anuncios. Desde el comienzo le enseñé que si quería saltearlos debía esperar el cartel que indicaba "omitir anuncio" y luego hacer click ahí, y enseguida aprendió a hacerlo, aunque algunas veces pretender saltearlos antes de tiempo.



Ella cree que toda pantalla es táctil: así es que pone sus deditos para deslizar las fotos en una cámara digital que tengo o incluso pretende tocar el televisor y la pantalla de la notebook creyendo que puede accionar con sus dedos. Le encanta deslizar el dedito en los menúes y hacer click en el que le gusta o volver hacia atrás buscando algo que pasó por alto. En este sentido se puede decir que con el tiempo fue mejorando su motricidad porque al principio presionaba con fuerza con sus dedos y ahora ya es más sutil para apenas tocar la pantalla. Con eso mejoró su navegación.

Por supuesto ya aprendió los colores y canciones en inglés (además de español): blue, yellow, orange, green, red, pink o purple ya los identifica y pronuncia y también canta "daddy finger, daddy finger, were are you...", aunque hay ciertos videos de la familia dedo de personajes que le dan miedo.

También ya usa el teléfono para hablar, contesta las preguntas, sigue las conversaciones (aunque a veces sólo se trata de mover la cabeza diciendo sí!) y saluda con un beso en la pantalla! Mi cieloooo. También usa la cámara fotográfica y escribe con el teclado dentro del Whatsapp, en Facebook o quiere dejar comentarios en You Tube, lo cual es un verdadero peligro! Es capaz de publicar algo en un solo segundo así que hay que estar muy atentos.

Con el televisor le sucede otra cosa. No tenemos televisión pero usamos Internet desde la notebook proyectado en el televisor. Así que ella ve en la pantalla grande desde la compu. Pero aquí depende de mí que los cambios de contenidos ocurran porque toca pero la pantalla no es táctil, así que viene a buscarme diciendo "aco", "aco" (saco, saco) (porque yo le pregunto "lo saco?", "aco", responde ella) cuando ya no quiere algo. Es decir, no tiene el control sobre lo que ve, así que lo usa para ver contenidos de mayor duración como dibujos animados, capítulos de Topa o Zou, y listas de videos.



Cuando había visto por primera vez uno de esos videos de niños cantando los colores y actuando situaciones donde lloran, un día jugábamos en la cama y Faustina se golpeó un pié con la pared, entonces hizo como que lloraba, copiando a un personaje de esos videos. Yo le seguí el juego y tomé un pañuelo que usé en forma de venda envolviendo su pie y cantando "blue color, blue color, where are you..." entonces le cambió la expresión. me miró, se rió y entendió que estábamos jugando como aquellos niños.

Me di cuenta que comenzaba a entender que eso que veía en los videos eran actuaciones. Ahora le tocaba a ella actuar y fuimos haciendo como en el video que veía: el niño se caía y se lastimaba una parte del cuerpo, su hermanita venía a ver y se asustaba con la lastimadura, corría a buscar las vendas de colores y envolvía distintas partes del cuerpo que se iban "lastimando". Todo actuación, por supuesto. Cuando comprendió que era un juego le encantó y se rió con eso. Pienso que ella creería que lo que les sucedía a esos niños era real, seguramente. Así que se alegró cuando lo actuamos y entendió que era ficción.

A partir de ese día se ríe con esos videos y se la puede ver manejando a su antojo YouTube en el celular.

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